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EL DIOS AGUAFIESTAS...!!! (Primer mensaje serie: "Quiero Creer Pero...")

Introducción:


¿Te ha pasado pensar que a Dios solo le importan las reglas y prohibiciones? Tal vez creciste con la sensación de que la fe es una lista interminable de “no hagas esto” y “no hagas lo otro”, o has visto a creyentes tan rígidos que parecen vivir sin gozo ni espontaneidad. Es fácil llegar a la conclusión de que Dios es un juez severo que limita nuestra felicidad.


Sin embargo, al mirar la vida de Jesús, descubrimos que el corazón de Dios es totalmente distinto. Él vino a mostrarnos que Dios no anhela coartarte ni llenarte de culpas, sino ofrecerte plenitud de vida. Si alguna vez has dicho “Quiero creer, pero… ¿y mi libertad?”, te invito a quedarte, porque hoy veremos cómo Jesús derriba esa imagen de un Dios “aguafiestas” y nos revela al Padre que desea nuestro verdadero gozo, una libertad más profunda que cualquier ilusión pasajera y una relación cercana llena de amor y gracia.


Prepárate para desmontar mitos, derribar barreras y descubrir que el Dios de la Biblia no está en contra de tu felicidad, sino que Él mismo es la fuente de la mayor alegría y realización que jamás imaginarías. ¡Comencemos!

1. UNA VISIÓN DISTORSIONADA Vs. UNA VISIÓN REVELADA DE DIOS (Juan 1:1-18)

1. Mi visión de Dios de distorsiona por mis experiencias personales


  • Proyección de mis temores o inseguridades en Dios
  • Experiencia de rechazo o decepciones


2. Mi visión de Dios de distorsiona por mis experiencias culturales


  • Sociedad del “placer inmediato”
  • Falsa dicotomía: libertad vs. fe


3. Mi visión de Dios de distorsiona por mis experiencias religiosas


  • Enfoque en reglas externas.
  • Experiencias de hipocresía o juicio constante

2. UNA VISIÓN RELIGIOSA Vs. VISIÓN RELACIONAL CON DIOS (Mateo 23; Juan 10:7-15)

1. Las malas noticias ( visión de Dios de la religión)


  • La religión se enfoca en el exterior (reglas, apariencias, cumplimiento).
  • Cuando no logras cumplir sus normas, la religión te carga con más reglas o con culpabilidad.
  • Ni siquiera somos capaces de cumplir nuestras propias reglas, mucho menos las de una religión.


2. Las buenas noticias (visión de Dios de Jesús)


  • Su invitación no es a esforzarte más para ser “bueno”, sino a confiar plenamente en lo que Él hizo por ti en la cruz.
  • Romanos 3:20–22 nos muestra que nadie puede justificarse delante de Dios por sus obras; solo la fe en Jesucristo nos pone en una relación correcta con Él.
  • Jesús no nos llama a sumar esfuerzos religiosos, sino a experimentar Su gracia, que nos cambia de forma auténtica y profunda.

3. UNA RELACIÓN BASADA EN REGLAS Vs. RELACIÓN BASADA EN AMOR (Romanos 3:21-24; Juan 8:1-11)

1. La religión complica con reglas.


  • Mientras la religión enumera cientos de normas (como las 613 leyes judías)


2. Jesús simplifica con amor.


  • Jesús resume todo en “Amarás a Dios y amarás a tu prójimo” (Mateo 22:37–39).


3. Historia de la mujer salvada por el amor y el perdón (Juan 8).


  • Ilustra que Jesús no vino a condenar, sino a ofrecer perdón y amor.
  • La mujer no cambió por temor, sino por haber sido amada y perdonada.

Desafío de la semana

Recordemos, antes que nada, que Dios no es un aguafiestas. Muy al contrario, nos llama a una vida plena, una vida donde su gracia nos libera y su amor nos impulsa. Quizás hasta ahora le hemos visto como un juez distante, como un obstáculo a nuestra felicidad o como un simple conjunto de reglas; pero hoy tenemos la oportunidad de redescubrirlo como el Padre cercano, lleno de misericordia y ternura, que nos conoce mejor que nadie y desea regalarnos una identidad y un propósito más grandes que nuestras dudas.


Te invito a derribar las distorsiones que han empañado tu visión de Dios. Si has sentido que tu pasado, tus errores o incluso tu cansancio espiritual te mantienen alejado, da un paso de fe para reencontrarte con el Dios de amor, de gracia y de relación. Su presencia transforma el corazón y te da libertad para dejar atrás la culpa, las apariencias y las ataduras que el legalismo o la cultura te han impuesto.


Y ahora, oremos para que cada uno de nosotros experimente, de manera real y profunda, el perdón, la libertad y el amor transformador que solo Cristo puede dar. Que al hacerlo, descubramos que no hay mayor satisfacción ni gozo que vivir en comunión con Él, sabiendo que estamos hechos para compartir su amor con otros.